La Vulva

¡La Vulva!

 

¡Oh señor! Esas fueron mis 2 palabras de presentación a mi vulva.

 

Nunca había visto mi vulva. En aquel momento no sabía ni siquiera que “Vulva” es su nombre. Yo la llamaba “Totona”, en realidad “Totonita”.

 

En mi cultura tenemos la costumbre de llamar las cosas por su diminutivo, para hacerlas “más bonitas”. Yo, después de mucho tiempo de llamarla “Totonita”, entendí que, especialmente la vulva, no necesita diminutivo para embellecerse, ella es realmente hermosa de por sí.

 

Poco a poco fui escavando en libros y libros de anatomía de la Mujer y florecí mientras aprendía sobre mi cuerpo y su funcionamiento. Aprendí que la vulva es todo aquello que se refleja en el espejo, la zona externa de mis genitales.

 

Ella está conformada por: el monte de venus, los labios mayores y menores, el glande del clítoris, el orificio uretral, el vestíbulo vulvar, el orificio vaginal y el periné.

 

Cada vulva es diferente, así como cada Mujer lo es. Cambia de tamaño, color, textura y hasta olor dependiendo de cada una.

 

La vulva cambia durante el mes, y también durante las etapas de transformación de la Mujer durante la vida. Una vulva de una niña no es igual a la de una abuelita. Esto no lo aprendí en los libros, sino observando la vulva de mi abuelita y comparándola con la mía.

 

Las 4 etapas de la Mujer en donde la vulva cambia notablemente son: la pubertad, la gestación, el parto, la menopausia.

 

Si acostumbras a observar tu vulva podrás notar los cambios que vive durante la menstruación, pre-ovulación, ovulación, pre menstruación, excitación sexual, enfermedades etc.

 

También aprendí a cuidar mi vulva. A no lavarla con jabones que la irritaran; a no arrancarle los vellos, a que su olor natural está bien y es sano!

 

¡Las vulvas huelen a vulva, no huelen a flores, ni a lavanda, ni a caramelo! Las vulvas huelen a sexo femenino.

 

Experimenté la sensación de amar y aceptar mi vulva tal cual es, con un labio más grande que otro, con su olor particular y con sus cambios mensuales ¡Y me encantó!

 

Quise aprender más de mi vulva, Y entonces encontré “Cuerpo de Mujer, sabiduría de Mujer” de la Dra. Christiane Northrup, que me ayudó a entender la importancia de mis órganos. “La vagina, la vulva y el cuello del útero deberían ser celebrados, no difamados, mutilados, ni considerados vergonzosos de ninguna manera. Después de todo esta es la parte del cuerpo en la cual se plantan las semillas de la vida humana y luego se cosechan en el nacimiento”.

 

Entonces en ese momento asumí que sin mi vulva no podría traer la vida al mundo ¿ y qué más sagrado, qué la vida misma? Y recuerdo que después de entenderlo escribí: “Mi vulva es vida pura”.

 

Inmediatamente después comprendí que mi vulva además de ser vida, es placer. Y allí empecé a aceptar todo aquel placer que ella tenia para mi! Y entonces justo en ese momento en el que mis dedos rozaban mi piel, sentía vibrar todo mi cuerpo, y mi mente ya no existía; no había modo de no amarla.

 

Y aprendí a amarla tanto que la cuido de aquellos que no la aprecian y la respetan. Es mi gran tesoro, el mejor reflejo de mi misma. Mi amada vulva, cuánto veo en ti!

Indira Rodríguez.

Comparte el amor

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *