¿Coitocentrista yo? No creo…

Para quienes me siguen, no es algo nuevo leer sobre lo paupérrima que es generalmente la educación sexual que recibimos.

Y es que las instituciones ponen el foco educativo en cosas que son más importantes para la agenda de producción capitalista mundial, como política o economía, en vez de la educación sexual. Esto es algo que viene de generaciones pasadas, por lo que tampoco es culpa de nuestros padres, quienes usualmente son víctimas de esta falta de educación y, por ende, no tienen las herramientas para transmitirnos lo que tenemos que aprender sobre nuestro cuerpo y sexualidad.

Es por esto que nos vemos obligados a aprender a través de conversaciones en voz baja con amigos, la pornografía y el «ensayo y error», método altamente peligroso cuando no hemos aprendido lo que realmente es nuestra sexualidad.

Entonces, nuevamente, quienes me conocen y siguen el trabajo del Proyecto Kunda La Vagina, saben que hemos adoptado como labor principal la educación sexual, la desintoxicación y sanación de nuestra sexualidad a través de nuestro Método Sex Détox.

Es por ello que hoy quiero hablarles de los centrismos de la sexualidad humana y cómo podemos combatirlos.

La siguiente información ha sido inspirada por el libro Hablemos de Vaginas de Miriam Al Adib Mendiri, con sus correspondientes citas.

En general, la educación sexual normativa se ha reducido a determinadas áreas anatómicas, determinados actos concretos, a toda una serie de estereotipos y a un determinado grupo de edad. A continuación enumeramos los centrismos de la sexualidad humana más comunes:

Genitalidad

La sociedad ha reducido el sexo a los genitales, como si el resto del cuerpo no tuviera nada que ver con el sexo.

«Si la sexualidad», dice Miriam, «dependiera solamente de los genitales, una persona discapacitada con una disfunción genital no podría tener relaciones sexuales, y claro que puede».

La erótica y el placer sexual se extienden al resto de la piel, no limitándose a lo exclusivamente genital. No es secreto para nadie que los senos de una mujer son una zona erógena y también los pezones de un hombre pueden serlo. La sexualidad se extiende desde la punta de los pies hasta los labios, ¿o a quién no le calientan unos buenos besos?

Es hora de dejar de limitar la sexualidad a los genitales y entender que mientras más conectemos con todo nuestro cuerpo, por dentro y fuera, lograremos perpetuar el placer y vivir vidas más plenas.

Coitocentrismo

«Esto es considerar que el sexo es el coito, como si otras prácticas sexuales no fueran sexo», expresa Miriam.

Lamentablemente, están muy arraigadas en la sociedad ideas como que «sólo la penetración pene-vagina cuenta» y que todas las demás prácticas hay incluso que evitarlas.

Como lo decía anteriormente, nuestro cuerpo está lleno de zonas erógenas y debemos aprovecharlas, desde el clítoris, especialmente sensible al sexo oral, como el resto de nuestra piel: las mamas, la entre pierna, los glúteos y cada una de las zonas sensibles de todo tu cuerpo. Por ejemplo, hay personas que sienten mucho placer al acariciar los tobillos o la parte de atrás del cuello. Cada rincón del cuerpo es un pequeño templo para el disfrute.

Androcentrismo

«Es una visión estereotipada en la que la mujer se considera como un objeto de deseo y de placer, y en cambio, el hombre sería el sujeto del deseo y del placer. La codificación de la mujer en los masivos medios audiovisuales fomenta estos estereotipos».

Deja a un lado la idea de que eres o alguien es objeto de placer, tod@s somos sujet@s de placer. Somos personas merecedoras de vivir placenteramente la vida y la sexualidad habitando el cuerpo. Cuando antes aprendamos a verlo de este modo, seremos personas más felices colectivamente.

Adultocentrismo

Usualmente, la sexualidad es vista como cosa de adultos. «Esta limitación por edad, nos cuenta Al Adib en su libro, «deriva directamente de los anteriores puntos citados y de la vieja idea de entender la sexualidad como sinónimo de reproducción».

La educación sexual no tiene edad. Una conversación sobre sexualidad puede ser tan sólo hablar sobre las partes, nombres, ubicación y función de los genitales.

Y es que la sexualidad se vive desde que somos muy pequeños, cuando empezamos a cuestionar nuestra identidad, (a niveles diferentes por supuesto) cuando empezamos a hacer preguntas y a explorar nuestro cuerpo. Todos estos son sinónimos de sexualidad y no hay una edad específica para vivirlos ya que tod@s los niñ@s son distintos y se desarrollan a ritmos diferentes.

Estas limitaciones desde las cuales se concibe el sexo, a menudo deja a un lado la sexualidad de discapacitados, homosexuales, transexuales, intersexuales, niñ@s, ancian@s y muchas otras personas.

La sexualidad es parte de nuestras vidas y está presente en todas las etapas de ella, independientemente de la edad, cultura, género, condición social, limitaciones físicas o psíquicas, orientación o ideal, por eso mientras más pronto nuestra sociedad se encargue de llenar estos vacíos educacionales, más rápido lograremos tener una sociedad que viva para lo que vino a este mundo: a vivir y generar placer constantemente.

Algunas personas discapacitadas ni siquiera pueden acceder a su cuerpo sin ayuda, de ahí surge la figura de asistente sexual para los discapacitados, que son personas que ayudan a las personas con diversidad funcional para acceder y vivir su sexualidad de una forma digna.

Si crees que estás viviendo tu sexualidad a través de alguno de estos centrismo, te cuesta salir de esta normativa o simplemente requieres acompañamiento, participa en el Taller online Sex Détox los días 7 y 8 de noviembre, en donde te mostramos nuevas maneras de conectar con tu sexualidad y placer, sanando desde el interior todos tus malestares y miedos.

¡Qué vivan las mujeres libres y felices!

No te olvides de compartir este material con quien desees; eres libre de multiplicarlo, difundirlo y gritarlo a los cuatro vientos.

¿Quieres saber más sobre el Proyecto Kunda y nuestros servicios? Visita nuestra web  www.kundalavagina.com. El equipo de Kunda La Vagina trabaja a diario para seguir sumando personas libres y felices en el mundo y queremos que tu seas una de ellas.

Con mucho amor, Kunda La Vagina.

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2 comentarios en “¿Coitocentrista yo? No creo…”

  1. Que hermoso lo que acabo de leer, de ahí la importancia de deconstruir y volver a construir nuestro conocimiento constantemente. Que más rico que disfrutar aprendiendo de la sexualidad en diferentes espacios de la vida social y cotidiana, que se vuelva un tema común y me parece fantástico, que cada vez, hayan más voces de personas con vulva que nos estamos pronunciando con estos temas, gracias <3

  2. Muy interesante e ilustrativo este artículo, estamos en el último escalón del conocimiento y lo que no o desconocemos sabemos nos parece raro, salen a relucir los prejuicios,a castigarnos incluso por pensar y sentir diferente

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